Si se aborda el tema desde cualquier aspecto podría verse como un arma de doble filo, pues si bien
muestra un gran avance en el dominio de las técnicas biotecnológicas y analíticas, también muestra
la gran ambición del ser humano y la necesidad de gobierno sobre todo aquello que le rodea.
Los científicos que exponen el tema hablan de cómo es ventajoso en aspectos de salud, las grandes
casas farmacéuticas hablan de los avances en farmacología e incluso en cómo podrían prevenirse
enfermedades desde el genoma, pero si se le ve con lupa, ha traído siempre más desventajas que
ventajas; una de las áreas donde más OGM y/o transgénicos se han producido es en la agricultura y
ha demostrado ser una carga económica y ambiental.
Uno de los países que más produce transgénicos es Estados Unidos; sus productos son distribuidos
a lo largo y ancho del planeta, pero esto ha acarreado una problemática para los agricultores, por
lo que si bien hay estados enteros que producen como en el caso del maíz, este cultivo se produce
a pérdida y es el gobierno quien debe suministrar un subsidio para el sostenimiento de estos
productores, todo con el fin de seguir siendo el productor principal en el mundo de este alimento,
incluso por encima del país de los hombres del maíz, a lo que los campesinos de grandes parcelas
han tenido que adaptarse o irse, puesto que para obtener la misma cantidad de ingresos necesitan
producir en mayores cantidades. En uno de los libros de Michael Pollan, se exponen una gran
cantidad de puntos de vista y cifras oficiales de los organismos de control de estados unidos, dentro
de los cuales se destaca uno en particular, la de los dueños y productores de la granja PolyFace,
donde basado en tratados, libros y estudios en productividad, rendimiento y calidad indican que la
diversificación de los espacios productivos son la respuesta que estuvieron buscando en los
transgénicos durante muchos años.
Si se aborda el tema desde el aspecto tecnológico-científico, podría parafrasear a Jonathan Swift
“Exponía el rey de Brobdingnag como opinión suya que aquel que consiga que crezcan dos mazorcas
de maíz o dos briznas de hierba donde antes solo creía una, merece lo mejor para sí y hace más
servicio a su país que todos los políticos juntos”, pues el trabajo riguroso de quién ha puesto a la
sociedad humana como el centro de la vida ha visto una solución quizás absolutista a diversas
problemáticas como lo es quizás que un pequeño salga con un error genético, o quizás y más
escalofriante aún, porque ve en la diversidad un problema fácilmente solucionable con un dominio
genético.
Ahora sí, respondiendo a la pregunta planteada inicialmente, los cambios genéticos no son en sí
mismos una problemática, sigue siendo una herramienta, pero el destino que se les da es una
completa incertidumbre, especialmente cuando la bondad humana parece menguar y el
antropocentrismo hace ver la crueldad humana hacia cualquier elemento discrepante de sus
dogmas condicionantes.
Estefanía López Hincapié.
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