Viniste a respirar un poquito de aire de ciudad y volviste a la tierra que te vio crecer, que te lo dio todo con la soberbia que se respira en los bosques de cemento, con asco de tocar nuevamente la tierra fértil que con tanto amor te ha alimentado y ha sido sostén de toda tu familia; enfermedad citadina que contagiado como epidemia el corazón y la mente de jóvenes habitantes de zona donde abundan los paisajes llenos de vida. Si supieras lo que quisiera -por al menos lo que me queda de vida- tocar la tierra como alguna vez lo hiciste cuando eras niño y aún tus padres eran tus héroes y su trabajo era motivo de orgullo en tu corazón, si solo supieras el valor de cada centímetro cúbico en el que tuviste el privilegio de nacer y sí, soy consciente de que han vendido -no solo a ti, a todos- la idea de que la ciudad es el clímax del éxito, pero entendé que es una idea tan errada que hoy nos vemos a gatas para recuperarlo, que hoy no sabemos cómo se trabaja siquiera la tierra, que recién des...
C'est la vie es un blog de una escritora aficionada y apasionada por los alimentos y su hermosa influencia en la cultura, la historia y la vida en general.