Después de mucho observar, caminar, sentir, me he dado cuenta que comer es un acto de autoexploración en el que lo primero que deben derribarse son los prejuicios y el mal hábito de la predisposición para poder llegar a la experiencia cumbre de placer, pero para poder llegar a eso hay que caminar por el acertijo que es el mundo del sabor, un laberinto lleno de claves que dependen un 100% de la sensibilidad del comensal y esa sensibilidad es a su vez dependiente de sus hábitos, por lo tanto es fácil decir que llegar a la percepción óptima del sabor requiere de un compromiso, una consciencia corporal y un autoconocimiento de una magnitud quizás incalculable puesto que no es prioridad en nuestra vida - en ningún momento - aprender a darle el valor real al acto sagrado de comer, a disfrutar y disociar el sentido del gusto para que nos evoque lo que la comida es y quiere comunicarnos, porque la comida son las palabras de los que tienen atrofiado el corazón y las emociones, de los que el hab...
C'est la vie es un blog de una escritora aficionada y apasionada por los alimentos y su hermosa influencia en la cultura, la historia y la vida en general.