Hace algunos años viene pisando fuertemente la tendencia de alimentarse de manera inteligente, razón por la cual algunos términos han tomado mucha relevancia en la industria alimentaria y requieren de más ingenio para el desarrollo de productos que estén suplan la necesidad de la demanda; dentro del siguiente escrito se presentarán algunos de los conceptos aceptados recientemente con pros y contras, además de un poco de profundización en el tema de la percepción pública de estos y qué tan al extremo se ha llevado.
Durante los últimos años de vida estudiantil me he tomado el trabajo de introducirme un poco en eso del estilo de vida “Millenial”, de indagar entre las personas, consultar en artículos científicos y revistas de prestigio en el mundo de la ingeniería de los alimentos. Allí pude darme cuenta que el desconocimiento sobre lo que ingresamos en nuestros cuerpos es muy alta, que los alimentos se mueven más por tendencia que por conocimientos reales.
Como ya anteriormente mencioné, la alimentación se ve afectada por las tendencias aun cuando las personas o los gobiernos no tienen ni idea de a qué hace referencia o cómo funciona, uno de los mejores ejemplos es el caso de los alimentos fortificados, estos nacieron gracias a que hay ciertas zonas del mundo en las que se presentan carencias nutricionales muy marcadas y que tienen consecuencias devastadoras como es el caso de un gran país productor de arroz, China, en zonas rurales los casos de ceguera es supremamente elevado debido a que sus dietas no son altas en grasas y aunque en una cumbre mundial de la infancia (1991) y la conferencia internacional de nutrición (1992) decidieron fortificar los alimentos con β-caroteno, los cuerpos de estas personas de zona rural no pueden metabolizarlo para producir la vitamina A que es la causante de la lubricación ocular, “[…]La vitamina A preformada o retinol es una vitamina soluble en grasa que se encuentra únicamente en productos animales. Los carotenos o carotenoides pueden actuar como una provitamina. Existen muchos carotenoides en las plantas, pero el más importante para la nutrición humana es el betacaroteno, que se puede convertir en vitamina A por acción enzimática en la pared intestinal. La leche materna es una fuente importante de vitamina A para los niños. La carencia alimentaria de vitamina A afecta frecuentemente y de manera importante a los ojos y puede llevar a la ceguera […]”. [1]
esto se debe a que aunque los alimentos fortificados son una gran solución a muchos déficits alimenticios, no son contextualizados de manera adecuada y terminan siendo simplemente promesas vacías.
Con los alimentos funcionales y los nutracéuticos sucede algo similar, pero aquí el problema no es de contexto, es de total desconocimiento; para mí la sociedad clasifica los alimentos en clases sociales y los que más nivel tienen son los más mencionados, los más conocidos como un tiempo lo fue la soya, se le veneró por ser una de las leguminosas con mayor contenido proteico y podría reemplazar la proteína de origen animal sin ningún problema, además se dijo que la lecitina de soya era un excelente adelgazante, entre otras cosas. Sin embargo, pocos conocen sus propiedades anti-nutricionales, entre ellas está el hecho de que inhibe la tripsina y la quimotripsina, aumenta la pérdida de N2 por heces por inhibición de enzimas digestivas, se evidencia hipertrofia pancreática, afecta el metabolismo de la tiroides generando hipotiroidismo – Bocio -, está asociada con el cáncer de endometrio e incluso estudios recientes sugieren que dificulta la absorción de proteína.[2, 3] Es por lo tanto una información que nos abre los ojos al panorama real al que nos enfrentamos como profesionales del área tanto de la salud como de los alimentos y que replantea las perspectivas y retos a los que hay que enfrentarse al salir a una sociedad cuya mayor fuente de información es el internet sin un filtro científico.
Concluyendo, podemos afirmar según todo lo que ya he expuesto que tanto los alimentos fortificados como los funcionales y nutracéuticos son logros excelentes para la sociedad, pero que hace falta alfabetización en esta área a nivel mundial, puesto que aunque el auge del fitness y de las tendenciosas vidas de los Millenials suponen saber acerca del tema alimentario, en realidad hace falta conocer más acerca de lo que son las necesidades nutricionales de las personas, pero además contextualizar estas según las capacidades tanto económicas como geográficas y culturales.
- Colección FAO: Alimentación y nutrición N°29, 2002, cap. 15
- Definición de factores antinutricionales, disponible en aprendeenlinea.udea.edu.co/Factores antinutricionales.ppt
- RIDNER, Edgardo, Soja, propiedades nutricionales y su impacto en la salud, 2006
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