Me queda de reflexión algo del fin de semana: Si bien siento un tipo de placer muy distinto al de muchos al comer, soy muy crítica respecto a los fundamentos de ciertos eventos y eso me lleva al evento "callejeros con pedigree", un evento cuya finalidad era poner de rivales food trucks V.S. callejeros, me parece excelente la temática porque es mostrar que se ha hecho patrimonio gastronómico en la calle y que las tradiciones muchas veces no están en restaurantes de renombre, pero el me cuestiono mucho el método en que se hizo, empezando por el costo excesivo (porque 15 mil pesos es mucha plata solo por entrar - esos 4k redimibles son una burla) del evento que fue realizado en un lote que hay en ciudad del río - Medellín - que todo el año es un rastrojero, es decir, que le quitaron la esencia a lo callejero que siempre ha sido sinónimo de inclusión, adicionalmente el público que juzga no necesariamente se guía por el sabor y eso va quitando credibilidad a un posible resultado, era increíble la fila para entrar y me pregunto ¿no era más conveniente que fuera en un lugar público delimitado por una de esas cintas naranjas y que esos 15 mil fueran consumidos más lo que uno llevaba para comer realmente o era simplemente una excusa de alguien que cogió fama en telearepa para generar una gran cantidad de ganancias para si mismo? O sea, no me malentiendan, me gusta mucho este tipo de iniciativas, pero me parece que no se logró de la manera que yo considero hubiera sido más conveniente. En fin, los callejeros seguirán en sus puntos de siempre, quizás olvidados por quienes asistieron al evento y los food trucks en el lugar de siempre.
Si hoy fuera mi último día me iría sin remordimiento, solo con el miedo de extrañar los abrazos de mis papás de quienes parece que mendigo amor, de mi pareja quien a veces no me soporta y para quien paso a ser un ente invisible, de mi abuela, la mujer más inspiradora, amorosa, ecuánime y estoica que me mantiene con el corazón enamorado, mi sobrino, la risa contagiosa de mis sobrinas a quienes me cuesta tanto decirles que las amo pero son una luz en mi mar de oscuridades y sobre todo, mi perro, el ser más incondicional, paciente, amoroso, comprensivo y peludito de todos, que me enseñó lo que es el cuidado; lo demás me deja sin cuidado, porque todo lo demás parece cuando mucho una distracción de la cotidianidad para mantenerme en el ámbito de lo automático y sin emociones. Que la muerte me encuentre o que la vida se lleve de mí el dolor que cargo dentro y no puedo soltar, el miedo incesante de decepcionar a los demás, con eso me basta, las vistas hermosas, las sonrisas en el c...
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