hoy me he despertado con el único propósito de hacer algo para arrancar ese vacío que tengo en el pecho, respiras profundo como si fueras a dar un paso al frente, al abismo, a la incertidumbre y si, vas a eso, a lanzarte de cabeza a buscar algo que crees conocer...a ti mismo, sin embargo siempre está esa sensación de que en realidad estás desbloqueando niveles de ti que no conocías en esas situaciones mientras tienes el corazón hecho trizas por un amor que creías correspondido, pero resultó ser nada más que un cúmulo de mentiras que te estuviste repitiendo hasta el punto del autoconvencimiento; pasando por ahí en el recuento del dolor, el amor y la decepción siempre me surgen las siguientes preguntas: ¿por qué a ahora?, ¿para qué?, ¿qué hago con eso?, pero no conozco más que el autorreproche, el asumir responsabilidades que no me pertenecen y ahogarme en mis propios pensamientos, sé que tengo las herramientas para nadar a la orilla y salir, pero aunque estuviera avanzando siento como que no me muevo del puesto, como si por el contrario retrocediera, te preguntas ¿por qué?, pero no lo entiendo, no entiendo este bucle infinito en apariencia de emociones de felicidad y soledad con nostalgia que me agobia, tacho día tras día la fecha en el calendario contando los días que hemos pasado lejos, sin siquiera una breve caricia en la mejilla y me parte el alma, porque a pesar de todo te extraño, extraño tu voz, tu mirada, tus pequeños ojos chinos, tus manos grandes, tú barriguita, si esa que tanto te atormentaba si crecía o no y sabés ¿por qué te extraño?, porque te amo, no cabe en la palabra amor lo que siento por vos, pero qué hacer si pasó lo inevitable, era nuestro punto de inflexión y se ha quebrantado todo lo que teníamos y de mi solo brotan mares de lágrimas que son ausentes en el día pero en la noche me acompañan sin falta, te extraño, te extraño mucho, te extraño muchísimo, pero ¿sabés qué? me extraño más a mi, extraño más lo que era, mi paz, mi tranquilidad, mi amor incondicional por los demás y todo el camino que llevo de vida me ha enseñado, seguro de esto también aprenderé aunque sea con el corazón hecho pedazos.
Si hoy fuera mi último día me iría sin remordimiento, solo con el miedo de extrañar los abrazos de mis papás de quienes parece que mendigo amor, de mi pareja quien a veces no me soporta y para quien paso a ser un ente invisible, de mi abuela, la mujer más inspiradora, amorosa, ecuánime y estoica que me mantiene con el corazón enamorado, mi sobrino, la risa contagiosa de mis sobrinas a quienes me cuesta tanto decirles que las amo pero son una luz en mi mar de oscuridades y sobre todo, mi perro, el ser más incondicional, paciente, amoroso, comprensivo y peludito de todos, que me enseñó lo que es el cuidado; lo demás me deja sin cuidado, porque todo lo demás parece cuando mucho una distracción de la cotidianidad para mantenerme en el ámbito de lo automático y sin emociones. Que la muerte me encuentre o que la vida se lleve de mí el dolor que cargo dentro y no puedo soltar, el miedo incesante de decepcionar a los demás, con eso me basta, las vistas hermosas, las sonrisas en el c...
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