Las consecuencias de amar algo es que le permitís todo, le permitís que incluso se lleve tu alma, no hay delito, no existe muerte cuando se ama y más aún cuando lo que amás es el arte, porque alivia -aparentemente-, al principio es un paraíso lleno de luz y color, pero cuanto más adentro estás, más denso y oscuro se pone, no te percatás del daño, no importa más quién sos, solo importa vivir para crear aunque implique permitir que te destruya, el arte nunca peca, es pura y por eso todo se le perdona, no importa lo que sea que debas hacer porque estás atado para siempre y a merced de su voluntad y amás el daño que te produce porque sos libre, todas las penas del corazón se van y la mente se despeja mientras estás creando, mientras dejás que fluya por tu cuerpo, más cuando está ausente del mundo en el que estás la mente la busca porque necesita esa droga y todo parece controlable, hasta que poco a poco también perdés la cabeza por ella, porque al amor le permitiste todo, porque el amor lo vale todo, el amor vale morir a uno mismo, en el amor al arte no existe la muerte.
Si hoy fuera mi último día me iría sin remordimiento, solo con el miedo de extrañar los abrazos de mis papás de quienes parece que mendigo amor, de mi pareja quien a veces no me soporta y para quien paso a ser un ente invisible, de mi abuela, la mujer más inspiradora, amorosa, ecuánime y estoica que me mantiene con el corazón enamorado, mi sobrino, la risa contagiosa de mis sobrinas a quienes me cuesta tanto decirles que las amo pero son una luz en mi mar de oscuridades y sobre todo, mi perro, el ser más incondicional, paciente, amoroso, comprensivo y peludito de todos, que me enseñó lo que es el cuidado; lo demás me deja sin cuidado, porque todo lo demás parece cuando mucho una distracción de la cotidianidad para mantenerme en el ámbito de lo automático y sin emociones. Que la muerte me encuentre o que la vida se lleve de mí el dolor que cargo dentro y no puedo soltar, el miedo incesante de decepcionar a los demás, con eso me basta, las vistas hermosas, las sonrisas en el c...
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