Hoy la historia, no tiene un hilo que seguir, no es más que un alma al desnudo sentada frente a un computador y escribiendo.
Siempre dicen que "después de la tormenta viene la calma", ¿qué tan real es o no esta frase?, eso solo lo puede decir cada persona desde su experiencia personal, desde lo que la vida le ha dado, pero a veces, solo a veces, una película, un libro, una comida, un olor, una sonrisa, te vuelve a la vida, te transportan al lugar donde empezó todo, por ejemplo, hoy me recordaron por qué amo escribir y por qué hace ya dos años decidí empezar a escribir en un espacio como este y salir de mis hojas llenas de historias que lo único que las leía eran las llamas del fuego que las consumía.
Han pasado meses desde que, por última vez, sentí mi alma y mi vida como un todo, unificada, y siento que, como un libro que amo cita "No quiero que mi vida se parta por la mitad, quiero que sea una sola vida, una sola desde el principio hasta el final" (Milán Kundera, La broma, 1967), un deseo que creo todos quieren.
Según indica la primera ley de Newton, los cuerpos tienden al equilibrio, un equilibrio que al buscar con especial cuidado pareciera imposible de alcanzar o de encontrar siquiera, algo intangible por lo que nos desbocamos toda la vida y que aparentemente, nadie encuentra o por lo menos, eso es lo que yo - desde mis inexpertos 21 años - veo y vivo.
En todo caso, quiero bailar como nunca, o más bien, como antes, quiero hacer arte con mi cuerpo, quiero que por mi cuerpo vuelva a correr la música que al final termina creando movimientos que evocan emociones que salen del alma, quiero volver a pintar, a dibujar, a caminar cada rincón de mi ciudad, de mi país, del mundo buscando paisajes que enciendan mi alma, quiero sentir ese fuego por dentro de mi que no puede provenir de otra parte que no sea la pasión, quiero disfrutar del teatro, de los libros, quiero llenarme de arte, quiero ser arte, quiero ser inspiración.
Siempre dicen que "después de la tormenta viene la calma", ¿qué tan real es o no esta frase?, eso solo lo puede decir cada persona desde su experiencia personal, desde lo que la vida le ha dado, pero a veces, solo a veces, una película, un libro, una comida, un olor, una sonrisa, te vuelve a la vida, te transportan al lugar donde empezó todo, por ejemplo, hoy me recordaron por qué amo escribir y por qué hace ya dos años decidí empezar a escribir en un espacio como este y salir de mis hojas llenas de historias que lo único que las leía eran las llamas del fuego que las consumía.
Han pasado meses desde que, por última vez, sentí mi alma y mi vida como un todo, unificada, y siento que, como un libro que amo cita "No quiero que mi vida se parta por la mitad, quiero que sea una sola vida, una sola desde el principio hasta el final" (Milán Kundera, La broma, 1967), un deseo que creo todos quieren.
Según indica la primera ley de Newton, los cuerpos tienden al equilibrio, un equilibrio que al buscar con especial cuidado pareciera imposible de alcanzar o de encontrar siquiera, algo intangible por lo que nos desbocamos toda la vida y que aparentemente, nadie encuentra o por lo menos, eso es lo que yo - desde mis inexpertos 21 años - veo y vivo.
En todo caso, quiero bailar como nunca, o más bien, como antes, quiero hacer arte con mi cuerpo, quiero que por mi cuerpo vuelva a correr la música que al final termina creando movimientos que evocan emociones que salen del alma, quiero volver a pintar, a dibujar, a caminar cada rincón de mi ciudad, de mi país, del mundo buscando paisajes que enciendan mi alma, quiero sentir ese fuego por dentro de mi que no puede provenir de otra parte que no sea la pasión, quiero disfrutar del teatro, de los libros, quiero llenarme de arte, quiero ser arte, quiero ser inspiración.
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| "El renacer de un fénix" Roberto Prusso Filipinas |

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